– Mire, abuelo, si quiere tener buenas erecciones, coma mucho pan.
Así que el viejito entra en la primera panadería que encuentra y pide 5 kilos de pan.
La vendedora extrañada le pregunta:
– ¡Qué bien, abuelo! ¿Familia numerosa?
– No, hijita, vivo solo.
– Entonces, ¿va a organizar alguna reunión?
– No, hijita, para nada.
– Perdone la curiosidad -insiste la vendedora (bastante cansina por cierto)
– pero, ¿para quién compra tanto pan?
– Pues es sólo para mí.
– Pero para usted solo, es mucho pan. ¡Se le va a poner duro!

– ¡¡¡Ah, picarona!!! !!! Con que Tú también lo sabías!